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Mitos de publicar precios de tratamientos dentales en Internet

Publicar Precios de Tratamientos Dentales en Internet: Rompiendo Mitos.

En la práctica odontológica actual, sigue siendo un importante dilema decidir si publicar o no los precios de los tratamientos en páginas web, redes sociales y aplicaciones de mensajería. Esta discusión ha sido parte de mi carrera por más de una década y en este 2024, las opiniones siguen divididas.

Por un lado, algunos profesionales y sociedades científicas se oponen a esta práctica, argumentando que perjudica la profesión y fomenta una competencia basada únicamente en precios. Otros colegas argumentan que es inviable ofrecer precios sin una consulta inicial, preocupados de que los precios fijos puedan causar malentendidos, ya que los tratamientos dentales deben personalizarse según las necesidades únicas de cada paciente.

Por otro lado, nos encontramos quienes defendemos los considerables beneficios de esta práctica. En una era donde la información es ampliamente accesible y los pacientes están cada vez más informados, la falta de transparencia en los precios puede interpretarse como una falta de claridad o incluso de honestidad, deteriorando la confianza fundamental entre pacientes y odontólogos.

Así que, permitámonos analizar objetivamente los contras de informar sobre los precios de los tratamientos dentales y comprenderás por qué en el contexto actual, estos argumentos están completamente fuera de lugar, convirtiéndose en mitos de nuestra profesión.

 

Dilema de publicar precios de tratamientos dentales en Internet

Mito 1: Publicar los precios de tratamientos odontológicos fomenta una guerra de precios.

La competencia en el mercado odontológico de las grandes ciudades latinoamericanas es en muchos casos extrema, presentándose el fenómeno de «guerras de precios». Estas «guerras» no son más que estrategias de algunos consultorios para reducir los precios de sus tratamientos con el objetivo de atraer y captar más pacientes.

¿Se origina esta «guerra» gracias a la facilidad del acceso de los pacientes a la información sobre precios? La respuesta es no.

La competencia basada en precios, es en realidad una consecuencia del elevado número de dentistas (mucha oferta) y clínicas dentales, especialmente en los segmentos de mercado más populares.

Esta situación impulsa a algunos profesionales a disminuir sus tarifas como método para diferenciarse en un mercado saturado, más que como resultado directo de publicar e informar los precios en línea.

Mito 2: No se pueden decir precios al paciente ya que necesitamos un diagnóstico para hacerlo.

Esta afirmación, más que un mito, se ha convertido en la excusa preferida de muchos dentistas para no revelar sus precios en medios digitales.

Y aunque tienen razón en que sin un diagnóstico completo no se puede establecer un plan de tratamiento definitivo, sí es viable ofrecer una idea inicial con un «precio desde».

Por ejemplo, al comunicar que el precio de un tratamiento de ortodoncia «comienza desde» una cifra base, los pacientes pueden sentirse más tranquilos y preparados para discutir sus opciones, sin la preocupación de enfrentarse a precios ocultos inesperados.

Esta práctica no solo atrae a nuevos pacientes que valoran la transparencia y la claridad en su atención odontológica, sino que también establece una referencia de precios que permite a los pacientes saber si pueden acceder o no a los tratamientos ofrecidos.

¿La gran ventaja? Facilita una comunicación más efectiva y confiable desde el primer contacto. Eso sí, es muy importante que siempre, entiéndase bien, siempre, informemos al paciente que este es un precio base, que cada paciente es único y que solo luego de realizar el diagnóstico podrá conocer el precio exacto de los tratamientos.

Mito 3: Si publico mis precios en internet, la competencia se va a enterar.

¿Sabías que mediante el uso de inteligencias artificiales generativas como ChatGPT o Google Gemini, es posible conocer los precios de tratamientos dentales en tu ciudad? Estas tecnologías tienen la capacidad de realizar estudios de mercado exhaustivos, accediendo fácilmente a los precios que las clínicas dentales publican en sus páginas web, así como a los que se promocionan en la publicidad digital de plataformas como Facebook e Instagram.

Por lo tanto, la preocupación de que la competencia descubra tus precios ya no debería ser un factor disuasorio.

Si estableces tus precios de manera profesional y tus tratamientos aportan un gran valor a la vida de tus pacientes, no tienes razón para temer.

En realidad, quienes deberían preocuparse son tus competidores, especialmente si no están proporcionando un valor comparable en sus servicios.

Mito 4: Publicar precios de tratamientos dentales denigra a la profesión.

La práctica de informar los precios de nuestros tratamientos en medios digitales no debe percibirse como una degradación de nuestra profesión, sino más bien como una adaptación necesaria a las expectativas modernas de los pacientes y como una mejora en la calidad del cuidado que proporcionamos.

El miedo a que esta transparencia pueda menoscabar la imagen del odontólogo es totalmente infundado y basado en una forma de pensar detenida en el pasado.

La transparencia en los precios, cuando se maneja con profesionalismo y claridad, puede reflejar un compromiso con la honestidad y la calidad, elementos esenciales para el respeto y la confianza en cualquier relación odontólogo-paciente. Además, esta práctica puede ayudar a desmitificar los precios del cuidado dental y a educar a los pacientes sobre el valor real y los beneficios de los tratamientos que ofrecemos.

La publicación de precios bien ejecutada demuestra confianza en la calidad y el valor de nuestros servicios. En lugar de reducir el prestigio de la profesión, la eleva, posicionando al odontólogo como un líder transparente y ético en su campo.

 

libertad economica para dentistas

Un llamado a la defensa de la libertad.

Aunque en países con amplias libertades económicas la publicación de precios de tratamientos no suele ser un tema controversial, en muchos países iberoamericanos en especial aquellos con legislación de corte más socialista, aún se observa cómo las leyes prohíben expresamente esta práctica.

Personalmente, estoy convencido de que la decisión de publicar o no los precios de los tratamientos debería ser estrictamente personal y no estar sujeta a imposiciones o regulaciones externas.

En un entorno profesional donde la autonomía es esencial, cada odontólogo debe tener la libertad de determinar la mejor manera de comunicar el valor de sus servicios, incluida su estrategia de precios.

Esta libertad no solo respeta la individualidad de cada práctica dental, sino que también permite a los profesionales adaptarse a las necesidades y expectativas de sus pacientes y del mercado local.

En lugar de regulaciones restrictivas (que benefician a unos pocos), sería más productivo ofrecer directrices y formación sobre cómo manejar la transparencia de precios de manera ética y profesional, asegurando que los odontólogos puedan tomar decisiones informadas que reflejen tanto sus valores como los de sus pacientes.

Hagamos un llamado a las asociaciones profesionales y a los organismos reguladores para que consideren apoyar la autonomía de los odontólogos en esta área.

Al defender la libertad de elección en la publicación de precios, estaremos promoviendo no solo la integridad y la innovación dentro de nuestra profesión, sino también respetando el derecho de cada odontólogo a dirigir su práctica de acuerdo con sus principios y el contexto de su entorno.

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