Como odontólogos estamos programados para medir nuestro éxito en función al resultado positivo o negativo de nuestros tratamientos.

Para muchos, somos buenos odontólogos si logramos restaurar la función, la estética, aliviar el dolor y que nuestro trabajo perdure en el tiempo.

Desde este punto de vista, la experiencia odontológica simplemente consiste en que el paciente se siente en la unidad, abra la boca, hagamos nuestro trabajo lo más rápido posible, lidiando con su lengua, su saliva y sus respuestas emocionales, al terminar se levanta, da muestras de agradecimiento, paga, se le agenda nueva cita y se va.

En realidad es algo mucho más complejo y la mejor forma de obtener beneficios en la dinámica odontólogo — paciente es desde la perspectiva del diseño de experiencia.

El diseño de experiencia en odontología se enfoca principalmente en la satisfacción plena de nuestros pacientes.

Para el paciente, la experiencia comienza mucho antes de pedir la cita y a partir de este punto es nuestro deber identificar y diseñar cada elemento del proceso, optimizarlo y mejorarlo en el tiempo.

¿Qué pasaría si mes a mes, dedicaras tiempo y recursos a mejorar cada aspecto de la experiencia que vive el paciente en tu consultorio?

Querido odontólogo, piensa en la experiencia.